La Medalla de Montejurra de 1873: símbolo de legitimidad carlista

1. Introducción histórica: la Tercera Guerra Carlista y la batalla de Montejurra
La Tercera Guerra Carlista (1872–1876) constituyó el último gran intento del carlismo por instaurar una monarquía tradicionalista en España. Tras el destronamiento de Isabel II y la proclamación de la Primera República en 1873, el pretendiente carlista Carlos VII movilizó sus partidarios principalmente en Navarra, País Vasco y Cataluña.
El 7 de noviembre de 1873, el ejército liberal, al mando del general Domingo Moriones, intentó tomar Estella, capital simbólica del carlismo. Las fuerzas carlistas, dirigidas por el general Nicolás Ollo, resistieron con éxito durante tres días consecutivos, obligando a los liberales a retirarse. Esta victoria consolidó la posición carlista en la región y fue proclamada como signo de la protección divina sobre su causa.
2. La creación de la Medalla de Montejurra
El mismo 9 de noviembre de 1873, Carlos VII decretó la creación de una medalla para premiar a los combatientes que participaron en la defensa de Montejurra. La condecoración debía otorgarse a generales, oficiales, suboficiales y soldados, como símbolo de gratitud y prueba del mérito militar carlista.
El decreto original señalaba:
“Los Generales, Jefes, Oficiales y clases de tropa del Real Ejército que tomaron parte en la gloriosa batalla de Montejurra los días 7, 8 y 9 de noviembre del presente año, recibirán una medalla conmemorativa, signo de la gratitud del Rey y recuerdo eterno de su valentía”.
3. Descripción física y simbólica de la medalla
La Medalla de Montejurra tiene forma de cruz griega de brazos rectos. En el brazo superior se lee “DIOS”, en el izquierdo “PATRIA” y en el derecho “REY”, la conocida tríada del lema carlista. En el centro, un medallón circular ostenta la inscripción “7.8.9. NOVIEMBRE 1873” rodeada por la leyenda “PATROCINIO DE LA Sma. VIRGEN”.
Los ángulos de la cruz están decorados con flores de lis, emblema asociado a la monarquía legítima. La medalla se remata con una corona real y cuelga de una cinta de color rojo, símbolo de la sangre derramada y del compromiso con la causa carlista.
Este diseño no solo conmemora una acción militar, sino que encapsula la ideología carlista: legitimismo dinástico, fe católica y apego a la tradición hispánica.


4. Producción y variantes
Las medallas fueron fabricadas en bronce y plata, probablemente en talleres de Austria o Francia, donde el carlismo mantenía apoyos y relaciones diplomáticas. Existen variantes en tamaño, calidad de acuñación y tipo de corona, lo que indica diferentes emisiones, posiblemente por la escasez de recursos y la necesidad de distribuir rápidamente las distinciones.
Algunas piezas presentan ligeras diferencias en el trazo de las inscripciones o el modelado de las flores de lis, lo que ha generado interés entre coleccionistas y expertos en falerística.
5. Legado histórico y coleccionismo
Tras la derrota final del carlismo en 1876, la Medalla de Montejurra se convirtió en un emblema nostálgico para los seguidores de la causa tradicionalista. Durante el siglo XX, especialmente en los años 60 y 70, el monte Montejurra fue escenario de peregrinaciones carlistas, reforzando el valor simbólico de la medalla como icono de resistencia.
En el ámbito del coleccionismo, esta medalla es especialmente valorada por su rareza y carga histórica. Su análisis permite entender mejor la identidad carlista y su proyección en el imaginario militar y religioso del siglo XIX español.











